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Mostrando entradas de agosto, 2022

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LA VIEJA Y SUS DOS SIRVIENTAS #jean_de_la_fontaine #fabula #mejorar #empeorar

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Imagen de  WikiImages  en  Pixabay Era una vieja que tenía dos domésticas.  Hilaban tan bien que las Parcas se les quedaban atrás.  La Vieja no pensaba más que en dar trabajo a sus sirvientas.   Desde que despuntaba  la aurora por el rosado Oriente, se ponían en movimiento ruecas, husos y devanaderas; y ya no había tregua ni descanso.  Apenas cantaba el gallo, nuestra buena Vieja, tan vigilante como él, se echaba encima un jubón mugriento, encendía una lamparilla, y corría al fementido lecho donde dormían a todo dormir las míseras hilanderas. Entreabría un ojo la una, alargaba un brazo la otra, y ambas malhumoradas decían entre dientes: "tú la pagarás, gallo maldito. Imagen de  Dorothe  en  Pixabay Como lo dijeron lo hicieron; atraparon al matutino despertador, y le cortaron el cuello.  Pero aquel asesinato no mejoró su suerte.  Apenas se habían acostado, la Vieja suspicaz, temiendo que se le pasase la hora, corría como un duende, por toda la casa. Así sucede muchas veces.  Por sa

EL AVARO QUE PERDIÓ SU TESORO #Fabula #Jean_de_La_Fontaine #avaricia #robo

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  Imagen de  Gerd Altmann  en  Pixabay   Nada posee quien no hace uso de lo que tiene. Díganme esos avarientos cuya única pasión es atesorar, sin tregua ni descanso, en qué se aventajan a los demás.  Diógenes es tan rico como ellos, puesto que ellos viven tan miserables como él.  Sirva de ejemplo al Avaro del tesoro escondido, de quien nos habla Esopo. Aquel desdichado aguardaba una segunda vida para gozar de su fortuna: no era dueño, sino esclavo de sus riquezas.  Tenía una fuerte cantidad escondida bajo tierra, y con ella estaba sepultado su corazón: su único placer era pensar en aquel tesoro noche y día, jurando y perjurando respetarlo siempre.  Fuese o viniese, comiera o bebiera, no apartaba nunca el pensamiento del lugar donde estaba enterrado su capital.  Tantas veces fue a visitarlo, que lo vio un cavador, sospechó algo, buscó el depósito y se lo llevó sin decir palabra.  El Avaro un día encontró el nido vacío: el pájaro había volado. Y ved a nuestro hombre gimiendo y suspirando