HORUS, LA LUCHA CONTRA EL MAL #Leyenda #Egipto #salud #cipos
Horus era el hijo de Isis, concebido con el espíritu de su marido, lo que convertía a Set en su tío.
Horus era el dios local de Nejen y Set, de Nagada. La supremacía militar de Nejen, cuyo líder se convirtió en el primer rey de Egipto, ante la derrotada Nagada, fue recogida en este mito, en el que Horus finalmente consigue derrotar al perverso Set.
En la ciudad de Edfu hogar de Horus, se celebraban festividades anuales para conmemorar la victoria. Los relieves representan a un actor interpretando a Horus quien, públicamente y sin duda para aclamación popular, cazaba a las criaturas relacionadas con Set por las calles de la ciudad.
Horus y Set dan caza a Set, el maligno.
Según el Primer Acontecer, se creía que en la naturaleza todo estaba destinado a ser perfecto, pero que había demonios que llevaban enfermedades y el caos a los humanos y al mundo, y que tenían que ser ahuyentados. Los papiros referían los síntomas, el diagnóstico y el pronóstico de los enfermos.
Los cipos de Horus (estelas pequeñas, redondeadas y cilíndricas con relieves), se utilizaban para tratar enfermedades. En ellos se representa al hijo de Isis con una serpiente en cada mano, a menudo de pie sobre dos cocodrilos, y todo ello cubierto de textos mágicos.
La mayoría de las inscripciones no eran más que palabrería; la palabra "abracadabra" procede de uno de éstos.
Se derramaba agua sobre el cipo, que absorbía el poder de las palabras, luego se recogía en un plato colocado en la base, y se utilizaba como poderoso remedio para expulsar el mal.
Los egipcios creían en las figuras y las colocaban delante de la casa o en los huertos a modo de protección.
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