LA BASA DE LA MORA #leyendas #aragon #españa #hada
Cuenta una antigua leyenda que un montañés se enamoró de un hada bellísima, que vivía en un lago del Pirineo.
-Me casaré contigo el día que te presentes aquí, ni en ayunas ni comido; ni vestido ni desnudo; ni a pie ni a caballo.
Naturalmente tales condiciones eran una rotundo negativa; pero significaban también ignorar el ingenio y la tenacidad de los foraneos.
El montañés le dio muchas vueltas al asunto en su cabeza, y, finalmente, una mañana se presentó en el lago con tres granos de ordio en la boca, cubierto con una red de pescador y montado en una cabra; había cumplido las condiciones impuestas y el hada se tuvo que casar con él.
Antes de su casamiento todavía tuvo que prometerle no volverse nunca al pueblo y que jamás la llamaría "muller de fumo" (mujer de humo) ni "muller d'aigua (mujer de agua).
Quienes dicen haberla visto cuentan que si subes al ibón de Plan en la noche de San Juan, te lavas la cara y mejor todavía te zambulles entero en sus aguas heladas y azules, teniendo el corazón límpio de envidias y ambiciones, verás que antes de salir el sol se empieza a remover el agua.
Al principio el movimiento es muy suave, pero luego se va acelerando poco a poco, y al final forma un verdadero remolino cada vez más vertiginoso, dando vértigo mirarlo.
En el mismo instante en que aparece el primer rayo de sol por Armeña, se levanta lentamente del centro de la vorágine una forma brillante que va tomando la figura de una hermosa señora.
Se queda plantada encima de la superficie del agua, como si fuera una reina en su palacio de cristal. Mira hierática a su alrededor y enseguida comienza su danza mágica, armoniosa y combreante, deslizándose por el agua .
Los que han tenido la fortuna de contemplar su figura y sus danzas, aseguran que va vestida desde el cuello hasta los pies, con serpientes enroscadas en el cuerpo, brazos piernas y tobillos. Serpientes de todos los colores... por entre las serpientes brilla la plata, el oro, las piedras preciosas, los corales, los rubis, topacios, diamantes... Las culebras se le enroscan por todas partes y van moviéndose graciosamente al compás de la danza.
Dicen que quizás es el alma en pena de una princesa mora que se pierdió por entre los riscos de Xistau, cuando buscaba a su príncipe que tal vez quedó también encantado y convertido en piedra. Si subes en la noche de San Juan y no ves a la mora, es señal de que no tienes el corazón límpio.
Los chistabinos nunca llaman al lago "el ibón de plan", pues están convencidos de que la leyenda es verdad y para ellos es "La Basa de la Mora".




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